7/2/10

OJOS CLAROS SERENOS



Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis,
miradme al menos.
Gutierre de Cetina

3/2/10

PUREZA...


La pasión con que te adoro es la espléndida pureza
de las flores del altar, es el lánguido desmayo
que domina a los amantes cuando sienten la cabeza
de la virgen desposada en su pecho descansar;
la pasión con que te adoro es tan blanca como rayo
de la luna, que se mira en la vidriera atravesar.

Son tan puros mis amores cual las ansias ignoradas
con que besan a la espuma los nenúfares del río
al brillar entre el boscaje las luciérnagas doradas;
las ternuras que te guardo no se han muerto con el frío:
son las únicas ternuras que han quedado inmaculadas
en el fondo cenagoso de mi espíritu sombrío.

Al sentir que vuela a ti mi fe última de niño
te consagro la sublime floración de mi cariño
porque brillas con fulgores de divina refulgencia
en las sombras impalpables que han envuelto mi existencia
cual destello cintilante de las luces de algún astro
o cual nítida blancura de una estatua de alabastro.

He mirado indiferente el amor de otras mujeres
porque sólo tú no dejas el hastío de los placeres,
porque sólo a tu mirada temblorosa de pasión
se arrodillan las más puras ilusiones de mi infancia,
y quisiera saturar el marchito corazón
de tu alma de querube con la púdica fragancia.

De mi alma contemplé la blancura ya perdida,
y al buscar amores castos por la senda del camino
sólo tú le respondiste al doliente peregrino,
pues mi espíritu manchado de tu espíritu es hermano,
y embalsama tu pureza los dolores de mi vida
cual perfuma la azucena el ambiente del pantano.

Fe levantas, sueño de oro, en mi alma que te espera,
cual se aleja en las mañanas de los días la primavera,
cuando trinan las calandrias en las verdes enramadas
la plegaria gemebunda de los bronces del santuario,
cual la hostia se levanta en las ondas azuladas
de los círculos ligeros que despide el incensario.
//
Poemas de Ramón López Velarde

1/2/10

EL AMOR INDECISO....


Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

Yo le digo al amor: -¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa.
Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche. Y con la noche vino.
¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!
¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?
¿Qué deja ir o espera? ¿Qué paisaje apretado
Se le quedó en el fondo de los ojos cerrado?
Este amor nada dice. Este amor nada sabe:
Es del color del viento, de la huella de un ave.
Amor semi-despierto, tienes
Los ojos neblinosos aun de Lázaro. Vienes
De una sombra a otra sombra con los pasos trocados
De los ebrios, los locos. ¡Y los resucitados!

Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
Que huele las naranjas y que las rosas muerde.
Que todo lo confunde, lo deja, ¡y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja.

Y no sabe morir ni vivir: y no sabe
Que el mañana es tan solo el hoy muerto. El cadáver

Futuro de este hoy claro, de esta hora cierta.
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta.

DESEO....


Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
Que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
Sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
Camino breve, y único horizonte de carne;
Que la vida no vaya más allá. ¡Que la muerte
Se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!

Dulce Maria Borrero

EL DESTELLO...


Aunque el cielo no tenga ni una estrella
Y en la tierra no quede casi nada,
Si un destello fugaz queda de aquella
Que fue maravillosa llamarada,
Me bastará el fervor con que destella,
A pesar de su luz medio apagada,
Para encontrar la suspirada huella
Que conduce a la vida suspirada.

Guiado por la luz que inmortaliza,
Desandaré mi noche y mi ceniza
Por el camino que una vez perdí,
Hasta volver a ser, en este mundo
Devuelto al corazón en un segundo,
El fuego que soñé, la luz que fui.
Bernardez

26/1/10

ASÍ, VERTE DE LEJOS....


Así, verte de lejos, definitivamente.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Y así como el agua que brota de una fuente
Aquellos bellos días ya no pueden volver.

Así, verte de lejos y pasar sonriente,
Como quien ya no siente lo que sentía ayer,
Y lograr que mi rostro se quede indiferente
Y que el gesto de hastío parezca de placer.
Así, verte de lejos, y no decirte nada
Ni con una sonrisa, ni con una mirada,
Y que nunca sospeches cuánto te quiero así.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,

La noche entera es corta para soñar contigo
Y todo el día es poco para pensar en ti.


José Angel Buesa

A TI....


Tú no lo sabes...
mas yo he soñado
Entre mis sueños color de armiño,
Horas de dicha con tus amores,
Besos ardientes, quedos suspiros
Cuando la tarde tiñe de oro
Esos espacios que juntos vimos,
Cuando mi alma su vuelo emprende
A las regiones de lo infinito
Aunque me olvides, aunque no me ames
Aunque me odies, ¡sueño contigo!
José Asunción Silva

12/1/10

SE MIRAN, SE PRESIENTEN, SE DESEAN....

Se miran, se presienten, se desean,
Se acarician, se besan, se desnudan,
Se respiran, se acuestan, se olfatean,
Se penetran, se chupan, se demudan,
Se adormecen, despiertan, se iluminan,
Se codician, se palpan, se fascinan,
Se mastican, se gustan, se babean,
Se confunden, se acoplan, se disgregan,
Se aletargan, fallecen, se reintegran,
Se distienden, se enarcan, se menean,
Se retuercen, se estiran, se caldean,
Se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
Se tantean, se juntan, desfallecen,
Se repelen, se enervan, se apetecen,
Se acometen, se enlazan, se entrechocan,
Se agazapan, se apresan, se dislocan,
Se perforan, se incrustan, se acribillan,
Se remachan, se injertan, se atornillan,
Se desmayan, reviven, resplandecen,
Se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
Se derriten, se sueldan, se calcinan,
Se desgarran, se muerden, se asesinan,
Resucitan, se buscan, se refriegan,
Se rehúyen, se evaden y se entregan.


Oliverio Girondo

10/1/10

BALADA DEL AMOR TARDIO....


Amor que llegas tarde,
Tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer,
¿por qué extraviado
Camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte,
No sé qué vale más:
La palabra que vas a decirme
O la que yo no digo ya.
Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
Lejana... -No me des tus rosas frescas;
Soy grave para rosas. Dame el mar.

Amor que llegas tarde,
no me viste
Ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
Hoy no me hagas llorar.
Dulce María Borrero de Loinaz

EL BUSTO DE NIEVE........


De amor tentado un penitente un día
Con nieve un busto de mujer formaba,
Y el cuerpo al busto con furor juntaba,
Templando el fuego que en su pecho ardía.

Cuanto más con el busto el cuerpo unía,
Más la nieve con fuego se mezclaba,
Y de aquel santo el corazón se helaba,
Y el busto de mujer se deshacía.
En tus luchas ¡oh amor, de quien reniego!
Siempre se unen el invierno y el estío,
Y si uno ama sin fe, quiere otro ciego.
Así te pasa a ti, corazón mío,
Que uniendo ella su nieve con tu fuego,
Por matar de calor, mueres de frío.
Ramón de Campoamor

9/1/10

ESTAR ENAMORADO....

Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida.
Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa.
Es cobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira.
Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida.

Estar enamorado, amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída.
Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre la pena y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita.
Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o si son propias las lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre y en adelante no volver a decir nunca.
Y es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras.

Francisco Bernárdez

EL PERFUME...


Lector: ¿Alguna vez, por suerte has respirado

Con morosa embriaguez, con avidez golosa

El incienso que invade la nave silenciosa,

O el pomo que de ámbar un tiempo fue colmado?

¡Oh mágico, profundo portento alucinado,

Presencia revivida de evocación brumosa,

Cuando sobre su cuerpo puedo aspirar la rosa

De la sepulta imagen, del recuerdo adorado!

Selváticos efluvios se propagan al vuelo

Del espeso y elástico madejón de su pelo,

Como un incensario que sahuma la alcoba.

Y de las muselinas y el terciopelo oscuro

De los trajes, de todo, fluye, en hálito puro,

Negro aroma gemelo del lecho de caoba.

Charles Baudelaire

7/1/10

SE EQUIVOCÓ LA PALOMA.....

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
Que la noche, la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
Que el calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
Que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.
Rafael Alberti

A D I O S...

Después de que el destino
Me ha hundido en las congojas
Del árbol que se muere
Crujiendo de dolor,
Truncando una por una
Las flores y las hojas
Que al beso de los cielos
Brotaron de mi amor.
Después de que mis ramas
Se han roto bajo el peso
De tanta y tanta nieve
Cayendo sin cesar,
Y que mi ardiente savia
Se ha helado con el beso
Que el ángel del invierno
Me dió al atravesar.

Después... es necesario
Que tú también te alejes
En pos de otras florestas
Y de otro cielo en pos;
Que te alces de tu nido,
Que te alces y me dejes
Sin escuchar mis ruegos
Y sin decirme adiós.

Yo estaba solo y triste
Cuando la noche te hizo
Plegar las blancas alas
Para acogerte a mí,
Entonces mi ramaje
Doliente y enfermizo
Brotó sus flores todas
Tan solo para ti.
En ellas te hice el nido
Risueño en que dormías
De amor y de ventura
Temblando en su vaivén,
Y en él te hallaban siempre
Las noches y los días
Feliz con mi cariño
Y amándote también...

¡Ah! Nunca en mis delirios
Creí que fuera eterno
El sol de aquellas horas
De encanto y frenesí;
Pero jamás tampoco
Que el soplo del invierno
Llegara entre tus cantos,
Y hallándote tú aquí...
Es fuerza que te alejes...
Rompiéndome en astillas;
Ya siento entre mis ramas
Crujir el huracán,
Y heladas y temblando
Mis hojas amarillas
Se arrancan y vacilan
Y vuelan y se van...
Adiós, paloma blanca
Que huyendo de la nieve
Te vas a otras regiones
Y dejas tu árbol fiel;
Mañana que termine
Mi vida oscura y breve
Ya sólo tus recuerdos
Palpitarán sobre él.
Es fuerza que te alejes
Del cántico y del nido
Tú sabes bien la historia
Paloma que te vas...
El nido es el recuerdo
Y el cántico el olvido,
El árbol es el siempre
Y el ave es el jamás.
Adiós mientras que puedes
Oír bajo este cielo
El último ¡ay!, del himno
Cantado por los dos...
Te vas y ya levantas
El ímpetu y el vuelo
Te vas y ya me dejas,
¡Paloma, adiós, adiós!

Manuel Acuna

5/12/09

NOCTURNO A ROSARIO.....

Pese a su corta vida, Manuel Acuña dejó una huella profunda
(Semblanza)
México, 5 Dic. (Notimex).- Joven promesa literaria, el poeta mexicano Manuel Acuña, quien perteneció a la generación de escritores reformistas-liberales y es recordado por su "Nocturno a Rosario", se quitó la vida a los 24 años de edad, el 6 de diciembre de 1873.
Nació el 27 de agosto de 1849 en Saltillo, Coahuila, donde estudió en el Colegio Josefino y a los 16 años se trasladó a la Ciudad de México para estudiar latín, filosofía, matemáticas y francés en el Colegio de San Ildefonso.
En 1868 se inscribió en la Escuela de Medicina pero su inclinación eran las letras, por lo que fundó con Agustín Cuenca la Sociedad Literaria Netzahualcóyotl, que seguía la tendencia nacionalista de Ignacio Manuel Altamirano.
Sus biógrafos señalan que Acuña siempre estuvo alejado de las fiestas, desorden y excesos porque su carácter no era compatible con sus compañeros juerguistas de aquellos años, o quizá porque sus escasos recursos no le permitían llevar una vida desenfrenada.
El escritor se desarrolló en una época en que la sociedad mexicana era dominada por una intelectualidad filosófico-positivista, además de una tendencia romántica en la poesía, motivo por el cual su obra incluye tanto elementos románticos, positivistas y temas sociales.
Para Acuña, la liberación del ser humano sólo era posible a través de la ciencia y la educación. La formación religiosa y la filosofía positivista lo convirtieron en un incrédulo.
Tampoco encontró correspondencia en sus vivencias personales y dada su extrema sensibilidad, a menudo era presa de la desesperación con tendencias suicidas, como una respuesta a la liberación de sus angustias.
Su verso más famoso es "Nocturno a Rosario", dedicado a su amada y el cual ha pasado por generaciones como un canto al amor y al desengaño, así como "Ante un cadáver", que representa toda una reflexión acerca de la vida y la muerte desde el punto de vista de la materia misma y su transformación.
La casa de Rosario de la Peña, quien despertó la desesperada pasión de Acuña, era a menudo convertida en tertulia donde escritores de aquella época exponían sus nuevos versos y debatían sobre filosofía o bibliografía.
Otros poemas de su autoría son "La ramera" y el drama "El pasado", además de que colaboró en diversos periódicos como "El Renacimiento", "El Federalista" y "El Domingo".
La crónica le otorgó un sitio destacado como poeta, mientras que en los círculos intelectuales alabaron su genio y calidad como escritor, nadie dudaba de su exitoso futuro.
Sin embargo, nadie sabía lo que pasaba por su mente o por su atribulado corazón aquel 6 de diciembre de 1873, cuando tomó cianuro de potasio para cortar su joven existencia.
Rosario fue el gran amor de su vida, mujer que estuvo íntimamente ligada a él en sus últimos años y, según parece, pesó tanto en su ánimo que mucho tuvo que ver con su trágica muerte.
Manuel Acuña fue enterrado al día siguiente de su muerte en una ceremonia donde amigos como Justo Sierra, Juan de Dios Peza, Gustavo Baz y Eduardo Zárate derrocharon sentimentalismo. A partir de 1917 los restos del autor reposan en su ciudad natal.
El joven bate privó a los amantes de la poesía de ver su evolución y comprobar que estaba destinado a ser uno de los grandes en las letras mexicanas.
por Manuel Acuña(1849-1873)
El poeta se suicidó a los 24 añospor causa de este fatal amor con una mujer casada.

Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,y al grito que te imploro
te imploro y te hablo en nombrede mi última ilusión.
De noche cuando pongo
mis sienes en la almohada,
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,camino mucho, mucho
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada,y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos;
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás;
y te amo, y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,borrarte en mis recuerdos
y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo
y mi alma no te olvida,
¡qué quieres tú que yo haga
pedazo de mi vida;qué quieres tú que yo haga
con este corazón!
Y luego que ya estaba?concluido el santuario,
la lámpara encendida
tu velo en el altar,el sol de la mañana
detrás del campanario,chispeando las antorchas,
humeando el incensario,y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar...
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías;
que están mis noches negras,
tan negras y sombríasque ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.
¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo.
los dos unidos siemprey amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos, un alma sola,
los dos, un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Díos!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de la vida!¡
Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,mi santa prometida,
y al delirar en eso
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más por ti.
Bien sabe Díos que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Díos que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer
!Esa era mi esperanza...mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós por la última vez,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi mira de poeta,mi juventud, adiós!