3/9/09

CON LA SIMPLE PALABRA....

Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo esta cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son mar.
Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.
Con simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.
Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.
Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás!
Josè Angel Buesa

30/8/09

LOS BESOS.....


No te olvides, temprana,
de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes.
Tú sentiste su bulto,
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan. revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides.
Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados.
Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden.
En el cielo deliran.


// Vicente Aleixandre

27/8/09

POEMA DEL SECRETO...

Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mia,
y no volver el rostro para verte pasar.
Puedo apretar mis labios un día y otro día...
y no puedo olvidar.

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,
casi aburridamente, sobre un tema vulgar,
puedo decir tu nombre con voz indiferente...
y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,
y encontrarte cien veces, así como al azar....
puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,
y no puedo olvidar.

Ya ves: tú no sospechas este secreto amargo,
más amargo y profundo que el secreto del mar...
porque puedo dejar de amarte,
y sin embargo...no te puedo olvidar!

Josè Angel Buesa

25/8/09

LA PEQUEÑA MUERTE....


No nos da risa el amor
cuando llega a lo más hondo de su viaje,
a lo más alto de su vuelo:
en lo más hondo,
en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos,
voces de dolor,
aunque sea jubiloso dolor,
lo que pensándolo bien nada tiene de raro,
porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte,
llaman en Francia a la culminación del abrazo,
que rompiéndonos nos junta y
perdiéndonos nos encuentra
y acabándonos nos empieza.
Pequeña muerte, la llaman;
pero grande , muy grande ha de ser,
si matándonos nos nace.
"la pequeña muerte"

Eduardo Galeano

LOS HERALDOS NEGROS.....


Hay golpes en la vida, tan fuertes ...
¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;como si ante ellos.
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son...
Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre!
Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

17/8/09

N O C T U R N O......

Una noche,
Una noche toda llena de perfumes,
de murmullos y de músicas de alas,
Una noche,
En que ardían en la sombra
nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente,
contra mí ceñida toda,
Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el más secreto fondo de tus fibras te agitara,
Por la senda florecida que atraviesa la llanura
Caminabas,
Y la luna llena...
Por los cielos azulosos,
infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una¡
Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!¡
Y eran una sola sombra larga...!
Esta noche Solo; el alma
Llena de infinitas amarguras
y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma,
por la sombra,
por el tiempo y la distancia,
Por el infinito negro,
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba...
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida
Y el chirrido de las ranas...
Sentí frío.
Era el frío que tenían en la alcoba
Tus mejillas y tus sienes
y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada...Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,Iba sola,
¡Iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra, esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes,
de murmullos y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella...
¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos
que se juntan con las sombras de las almas!
¡Oh las sombras que se buscan
y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas...!
JOSÈ ASUNCIÒN SILVA

14/8/09


CANTO XII

Siempre te encuentro, oigo tu voz,

en mis horas más secretas, cuando refulgen las gemas del alma,

como heridas por la luz de los sentidos,

cuando el tiempo me convoca a los acordes del día,

y enciende en torno a mi ser flores silvestres;

cuando la noche viene impulsando colores densos por el cielo,

como batallas del paraíso o anunciaciones sagradas;

cuando el campo se lamenta en sus animales;

cuando la madre llora y sobre su cabeza

la noche derrama su pesadumbre y el querer estar a solas;

cuando siento entrar por la ventana,

a la quieta soledad de la tristeza,

el aire de los árboles cercanos.

Tu vida y tu muerte, tuyas para siempre,

como es para sí el sueño que se ahoga en un pozo perdido,

en mí se juntan y me difunden en la tierra,

en ese instante que se detiene iluminando la memoria,

igual al relámpago que enciende un horizonte sagrado,

en el momento en que el día y la noche se juntan,

plenos de profundidades de lo eterno,

en una densa agitación de oscuros caballos celestes

que se agigantan para el engendro de un poderoso enigma,

sobre las montañas, sobre las ciudades

y las frentes pensativas.

Padre de mi soledad.Y de mi poesía.
//
Vicente Gerbasi

12/8/09

CADA POEMA...

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mátiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siempre
vivas,metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

Poemas de Alvaro Mutis

4/8/09

AMOR...


Mujer, yo hubiera sido tu hijo,
por beberte la leche de los senos
como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado
y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer,
cómo sabría amarte,
amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más y más.
//
Poemas de Pablo Neruda

27/7/09

POEMA DE LA DESPEDIDA...


Te digo adios, y acaso te quiero todavia.

Quizas no he de olvidarte, pero te digo adios

.No se si me quisiste...

No se si te queria...

O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este carino triste, y apasionado, y loco,

me lo sembre en el alma para quererte a ti.

No se si te ame mucho... No se si te ame poco;

pero si se que nunca volvere a amar asi.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,

y el corazon me dice que no te olvidare;

pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,

tal vez empiezo a amarte como jamas te ame.

Te digo adios, y acaso, con esta despedida,

mi mas hermoso sueno muere dentro de mi...

Pero te digo, adios para toda la vida,

aunque toda la vida siga pensando en ti.


José Angel Buesa

POEMA DEL RENUNCIAMIENTO....


Pasaras por mi vida, sin saber que pasastes.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
el tormento infinito que te debo ocultar,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

José Ángel Buesa
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ALGUN DIA....


Algún día escribiré un poema

que no mencione el aire ni la noche;

un poema que omita los nombres de las flores,

que no tenga jazmines o magnolias.

Algún día te escribiré un poema sin pájaros

ni fuentes, un poema que eluda el mar

y que no mire a las estrellas.

Algún día te escribiré un poema

que se limite a pasar

los dedos por tu piel

y que convierta en palabras tu mirada.

Sin comparaciones, sin metáforas,

algún día escribiré un poema que huela a ti,

un poema con el ritmo de tus pulsaciones,

con la intensidad estrujada de tu abrazo.

Algún día escribiré un poema, el canto de mí dicha.
// Darío Jaramillo Agudelo


23/7/09

R E N U N C I A ...

He renunciado a ti.
No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.
Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti, como renuncia el loco
a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías...
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
//
Andrés Eloy Blanco



24/6/09

¿Y A TI QUE TE DIRÈ, RÌO DEL ALMA?....


¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed, jardín cerrado?
¿Y a ti qué te diré, mujer que dejas tu corazón al borde de mi vida?
Hasta ti llegaré y, entre las manos, tomaré viento y agua;
luz y tierra, y amasaré nuestros dos nombres juntos.
Qué nuestra es la esperanza, que nos gana y nos pierde cada día.
Qué nuestra es la tristeza, que se escurre a lo largo de los hombros
y nos deja indefensos, solitarios.
Qué nuestro es el recuerdo, que nos une lo mismo que un abrazo.
Qué nuestro es nuestro amor. Con él estamos igual que un niño con zapatos nuevos.
Qué nuestro es nuestro mundo: isla de guerra y paz, isla profunda
hecha a la dimensión de nuestras almas.
Qué nuestro es nuestro amor,Qué indescifrable, qué remoto, qué mío
Qué mía que eres tú, qué mío el mundo, que mía mi verdad cuando te tengo.
Encontrándome en ti, me hallo a mí mismo.
Mi vida empieza donde tú terminas.
Mi vida es despeñarse, como un toro por las encrucijadas del misterio.
Mi vida es caminar, morirse a ratos, y comenzar de nuevo la jornada.
Pero tú eres la paz. La paz ganada a pulso,
a fuerza de huracanes y batallas.
No hay victoria que valga si no arriesgamos nuestra propia vida
Y la nuestra aquí está.
Sin burladeros, jugando con el mundo a cuerpo limpio.
Amor es bello si la herida es honda.
Horademos la piedra gota a gota.
Hay que aprender la paz de cada día.
Yo la aprendí en tus ojos. Aprenderla y vivirla.
Yo he aprendido a vivir a tu manera.
No hay paz para quien lleva sus dos manos vacías de esperanza
No hay paz para quien niega sombra o luz á su hermano.
No hay paz para quien cierra el corazón,
y calla si alguien llama a su puerta.
Ni hay paz para la fuente que no mana,
para el árbol sin fruta,
para el labio sin beso, sin perdón y sin fuego...
No, no hay paz para el hombre vacío de esperanza.
Haya paz para el hombre que te busca,
como el campo la lluvia de setiembre.
Haya paz para el hombre que está solo,
con su destinoa cuestas
Haya paz y haya amor.
Romped los diques de la fe y de los besos,
y ahogadme en sus dulces huracanes.
Yo te llamo mujer, y te llamo ternura y fortaleza;
y alegríay dolor a un mismo tiempo.
¡Oh, región fabulosa de tus brazos!
Aprenderemos a vivirde nuevo.
Dame tú luz, tu cumbre, tu destino.
Dame más, mucho más:tu propia vida,
pues sabes darlo todo a manos llenas.
Eres incalculable como un mundo.
Y tiernísima y frágil como un niño.
Me sorprendes, me empujas, me acorralas,
y entre los labios te me mueres dócil.
Eres tú y eres yo.
Todo es a un tiempo rabia de destrucción y de ternura,
de inexplicable y de gozoso hallazgo,
de generoso encono de caricia.
Nuestra vida se suma y se desborda.
Mi encarnizada soledad es tuya.
Tu terquedad dulcísima y el agua de tu mirada triste
son ya sangre en mi piel, ya son cascada.
Somos un viento que en la vida clama,
abriendo puertas,derribando muros,
levantando la niebla de los turbios callejones del hombre.
Aquí está nuestra lluvia de esperanza.
Somos la vida.
Detened el brazo que amenaza y conmina. ..
Nada podéis, porque la tierra muere, pero nace otra vez.
Somos la tierra que nos forma, nos une y nos libera.
Tierra de Dios, con fuego en el costado
que incendia un corazón para dos vidas.
¡Qué terrible esperanza! ¡Qué delirante gozol ¡Qué vértigo en el alma!
¡Qué insumisión, qué cólera, qué fuego...
!Si fuimos dos, ya somos uno mismo.
//
Poemas de José Albi

12/6/09

HAY OJOS QUE MIRAN...HAY OJOS QUE SUEÑAN...

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.
Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.
En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.
//
Miguel de Unamuno