5/12/09

NOCTURNO A ROSARIO.....

Pese a su corta vida, Manuel Acuña dejó una huella profunda
(Semblanza)
México, 5 Dic. (Notimex).- Joven promesa literaria, el poeta mexicano Manuel Acuña, quien perteneció a la generación de escritores reformistas-liberales y es recordado por su "Nocturno a Rosario", se quitó la vida a los 24 años de edad, el 6 de diciembre de 1873.
Nació el 27 de agosto de 1849 en Saltillo, Coahuila, donde estudió en el Colegio Josefino y a los 16 años se trasladó a la Ciudad de México para estudiar latín, filosofía, matemáticas y francés en el Colegio de San Ildefonso.
En 1868 se inscribió en la Escuela de Medicina pero su inclinación eran las letras, por lo que fundó con Agustín Cuenca la Sociedad Literaria Netzahualcóyotl, que seguía la tendencia nacionalista de Ignacio Manuel Altamirano.
Sus biógrafos señalan que Acuña siempre estuvo alejado de las fiestas, desorden y excesos porque su carácter no era compatible con sus compañeros juerguistas de aquellos años, o quizá porque sus escasos recursos no le permitían llevar una vida desenfrenada.
El escritor se desarrolló en una época en que la sociedad mexicana era dominada por una intelectualidad filosófico-positivista, además de una tendencia romántica en la poesía, motivo por el cual su obra incluye tanto elementos románticos, positivistas y temas sociales.
Para Acuña, la liberación del ser humano sólo era posible a través de la ciencia y la educación. La formación religiosa y la filosofía positivista lo convirtieron en un incrédulo.
Tampoco encontró correspondencia en sus vivencias personales y dada su extrema sensibilidad, a menudo era presa de la desesperación con tendencias suicidas, como una respuesta a la liberación de sus angustias.
Su verso más famoso es "Nocturno a Rosario", dedicado a su amada y el cual ha pasado por generaciones como un canto al amor y al desengaño, así como "Ante un cadáver", que representa toda una reflexión acerca de la vida y la muerte desde el punto de vista de la materia misma y su transformación.
La casa de Rosario de la Peña, quien despertó la desesperada pasión de Acuña, era a menudo convertida en tertulia donde escritores de aquella época exponían sus nuevos versos y debatían sobre filosofía o bibliografía.
Otros poemas de su autoría son "La ramera" y el drama "El pasado", además de que colaboró en diversos periódicos como "El Renacimiento", "El Federalista" y "El Domingo".
La crónica le otorgó un sitio destacado como poeta, mientras que en los círculos intelectuales alabaron su genio y calidad como escritor, nadie dudaba de su exitoso futuro.
Sin embargo, nadie sabía lo que pasaba por su mente o por su atribulado corazón aquel 6 de diciembre de 1873, cuando tomó cianuro de potasio para cortar su joven existencia.
Rosario fue el gran amor de su vida, mujer que estuvo íntimamente ligada a él en sus últimos años y, según parece, pesó tanto en su ánimo que mucho tuvo que ver con su trágica muerte.
Manuel Acuña fue enterrado al día siguiente de su muerte en una ceremonia donde amigos como Justo Sierra, Juan de Dios Peza, Gustavo Baz y Eduardo Zárate derrocharon sentimentalismo. A partir de 1917 los restos del autor reposan en su ciudad natal.
El joven bate privó a los amantes de la poesía de ver su evolución y comprobar que estaba destinado a ser uno de los grandes en las letras mexicanas.
por Manuel Acuña(1849-1873)
El poeta se suicidó a los 24 añospor causa de este fatal amor con una mujer casada.

Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,y al grito que te imploro
te imploro y te hablo en nombrede mi última ilusión.
De noche cuando pongo
mis sienes en la almohada,
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,camino mucho, mucho
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada,y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos;
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás;
y te amo, y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,borrarte en mis recuerdos
y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo
y mi alma no te olvida,
¡qué quieres tú que yo haga
pedazo de mi vida;qué quieres tú que yo haga
con este corazón!
Y luego que ya estaba?concluido el santuario,
la lámpara encendida
tu velo en el altar,el sol de la mañana
detrás del campanario,chispeando las antorchas,
humeando el incensario,y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar...
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías;
que están mis noches negras,
tan negras y sombríasque ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.
¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo.
los dos unidos siemprey amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos, un alma sola,
los dos, un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Díos!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de la vida!¡
Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,mi santa prometida,
y al delirar en eso
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más por ti.
Bien sabe Díos que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Díos que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer
!Esa era mi esperanza...mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós por la última vez,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi mira de poeta,mi juventud, adiós!

24/11/09

ES OLVIDO....

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas.
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida.
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
//
Poemas de Nicanor Parra

ENVÌO (IDILIO SALVAJE)....

En tus aras quemé mi último incienso
y deshojé mis postrimeras rosas.
Do se alzaban los templos de mis diosas
ya sólo queda el arenal inmenso.
Quise entrar en tu alma, y ¡qué descenso,
qué andar por entre ruinas y entre fosas¡
A fuerza de pensar en tales cosas,
me duele el pensamiento cuando pienso!

¡Pasó!… ¿Qué resta ya de tanto y tanto
deliquio? En ti, ni la moral dolencia
ni el dejo impuro ni el sabor del llanto.
Y en mí, ¡qué hondo y tremendo cataclismo!
¡Qué sombra y qué pavor en la conciencia,
y qué horrible disgusto de mí mismo!

Manuel Josè Othon

HUMORISMO TRISTE....


¿ Qué si me duele?... Un poco; te confieso
que me heriste; más por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación…pasó el acceso.

¿Sufrir?? ?Llorar?? ¿Morir?? ¿quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
mirame como estoy; ya sin ninguna
tristeza que decirte...Dame un beso...
Así; muy bien; perdóname...fui un loco
tú me curaste- gracias- y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.

En la herida que me hiciste...pon el dedo;
¿Que si me duele?? Sí me duele un poco,
más el dolor no mata…No tengas miedo…

Luis Urbina

SIEMPRE !......


Tú no sabes cuánto sufro!
¡Tú que has puesto mis tinieblas en mi noche,
y amargura más profunda en mi dolor!
Tú has dejado, como el hierro que se deja en una herida,
en mi oído la caricia dolorosa de tu voz.

Palpitante como un beso; voluptuosa como un beso;
voz que halaga y que se queja; voz de ensueño y de dolor.
Como sigue el ritmo oculto de los astros el océano‚
mi ser todo sigue el ritmo misterioso de tu voz.

¡Oh, me llamas y me hieres! Voy a ti como un sonámbulo
con los brazos extendidos en la sombra y el dolor...
¡Tú no sabes cuánto sufro! Cómo aumenta mi martirio,
temblorosa y desolada, la caricia de tu voz.

¡Oh, el olvido! El fondo obscuro de la noche del olvido
donde guardan los cipreses el sepulcro del Dolor.
Yo he buscado el fondo obscuro de la noche del olvido,
y la noche se poblaba con los ecos de tu voz...

V I D A.....


"Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

Josè Hierro.

(Dedicado a su nieta Paola al nacer)

16/11/09

A F A N......

No, no me basta, no.
Ni ese azul en delirio
celeste sobre mí,
cúspide de lo azul.
Ni esa reiteración
cantante de la ola,
espumas afirmando,
síes, síes sin fin.
Ni tantos irisados
primeros de las nubes
ópalo, blanco y rosa—,
tan cansadas de cielo
que duermen en las conchas.
No, no me bastan, no.
Colmo, tensión extrema,
suma de la belleza
el mundo, ya no más.
Y yo más.
Más azul que el azulalto.
Más afirmar amor, querer,
que el sí y el sí y el sí.
La tarde, ya en el límitede dar,
de ser,agota sus reservas:
gozos, colores, triunfos;
me descubre los fondos
de mares y de glorias,
se estira, vibra, tiembla,
no puede más.
Lo sé, se va a romper
si yo le grito esto
que ya le estoy gritando
irremisiblementea golpes:
«Tú, ya no más; yo, más.»
//

Pedro Salinas

5/11/09

ESTA TARDE...

Ahora quiero amar algo lejano...
algún hombre divino
que sea como un ave por lo dulce,
que haya habido mujeres infinitas
y sepa de otras tierras,
y florezca la palabra en sus labios, perfumada:
suerte de selva virgen bajo el viento...
Y quiero amarlo ahora.

Está la tarde blanda y tranquila
como espeso musgo,tiembla mi boca
y mis dedos finos,
se deshacen mis trenzas poco a poco.
Siento un vago rumor...

Toda la tierra
está cantando dulcemente...
Lejos,los bosques se han cargado de corolas,
desbordan los arroyos de sus cauces
y las aguas se filtran en la tierra
así como mis ojos en los ojos
que estoy soñando embelesada...

Pero...ya está bajando el sol tras de los montes,
las aves se acurrucan en sus nidos
la tarde ha de morir y él está lejos...
lejos como este sol que para nunca
se marcha y me abandona,
con las mano shundidas en las trenzas,
con la boca húmeda y temblorosa,
con el almas utilizada,
ardida en la esperanzade este amor infinito
que me vuelve dulce y hermosa...
Alfonsina Storni...

27/10/09

RIMA LIII.....


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...;
desengáñate,
¡así... no te querrán!

Gustavo Adolfo Bécquer

25/10/09

SUPREMO TRIUNFO...


Estoy ahora impreganda toda yo de dulzura.
Desde que me besaste, toda yo soy amor.
Y en la vida y en la muerte, en lecho y sepultura,
ya no seré otra cosa que amor, amor, amor..

.... En la carne y en el alma, en la sombra y en los huesos,
ya no tendré mas nunca otro olor y sabor,
que el sabor y perfume que he absorbido a tus besos;
me has dado una fragancia, tersa y viva de flor.

... Hasta el último átomo de mi piel es aroma,
¡Oh mortal podedumbre, te he vencido tal vez!
Eres mi hermano ¡Oh lirio! Eres mi hermana ¡Oh poema!
Desde que él me besará, rosa mi cuerpo es!
Juana de Ibarborou

16/10/09

AMAR EL SUFRIMIENTO.....


¿Por qué, Señor, he de esperar al día
en que la pena ahogue mi garganta
para sentir la fe con fuerza tanta
que llegue a ser feliz en mi agonía?

¿Por qué, Señor, mi fe suele ser fría
sin comprender lo grande de tu empeño,
sin querer soportar divino leño
para no entorpecer la vida mía?

Dame, Señor, la fe y en tal cuantía
que en la felicidad ame la muerte
y que en el sufrimiento ame la vida.
Que no espere, Señor, a estar ahogada
por las penas sangrantes de una herida
para aceptar, de Ti, carga pesada.
Blanca-Maria Alonzo

PENAS Y ALEGRIAS DEL AMOR...

Mira cómo se me pone la piel
cada vez que te recuerdo.
Por la garganta me sube un río de sangre fresca
de la herida que atraviesa de parte a parte mi cuerpo.

Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona hecha de alfileres negros.
Mira cómo se me pone la piel cada vez que me acuerdo
que soy un hombre casado y sin embargo, te quiero.

Entre tu casa y mi casa hay un muro de silencio,
de ortigas y de chumberas, de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca lo pueda saltar el pueblo
que anda rondando la llave que guarda nuestro secreto.

¡Y yo sé bien que me quieres!
¡Y tú sabes que te quiero!
Y lo sabemos los dos y nadie puede saberlo.
¡Ay, pena, penita, pena de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, que pena, quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas me quedo con tu recuerdo
derribaría la pared que separa nuestro sueño,
rompería con mis manos de tu cancela los hierros,
con tal de verme a tu vera, tormento de mis tormentos,
y te estaría besando hasta quitarte el aliento.

Y luego, qué se me daba quedarme en tus brazos muerto.
¡Ay, qué alegría y qué pena quererte como te quiero!
Nuestro amor es agonía, luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida, luna, rosa, sol y viento.

Es morirse a cada paso y seguir viviendo luego
con una espada de punta siempre pendiente del techo.
Salgo de mi casa al campo sólo con tu pensamiento,
para acariciar a solas la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca, mi vida, que yo lo tengo.

Y lo estrujo entre mis manos lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales y las repito en silencio
para que ni el campo sepa lo que yo te estoy queriendo.

Ayer, en la Plaza Nueva, —
vida, no vuelvas a hacerlo—
te vi besar a mi niño, a mi niño el más pequeño,
y cómo lo besarías —¡ay, Virgen de los Remedios!—
que fue la primera vez que a mí me distes un beso.

Llegué corriendo a mi casa, alcé mi niño del suelo
y sin que nadie me viera, como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola mordió mi boca tu beso.

¡Ay, qué alegría y qué pena quererte como te quiero!
Mira, pase lo que pase, aunque la tierra se hunda,
aunque tu nombre y el mío lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra y aun cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestra bandera de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así, tormento de mis tormentos.
¡Ay, qué alegría y qué pena quererte como te quiero!

6/10/09

EL DUELO....


¿Qué cómo fue, señora...?
Como son las cosas cuando son del alma.
Ella era muy linda, y él era muy hombre,
y yo la quería, y ella me adoraba;
pero él, hecho sombras, se me interponía,
y todas las noches, junto a la ventana,
fragantes manojos de rosas había
y rojos claveles y dalias de nácar.
Y cuando las sombras cubrían las cosas
y en el ancho cielo la luna brillaba,
de entre las palmeras brotaba su canto
y como una flecha a su casa llegaba.
¡Cómo la quería!...
¡Cómo le cantaba sus ansias de amores
y cómo vibraba con él su guitarra!.
Y yo, tras las palmas, con rabia le oía,
y entre canto y canto colgaba una lágrima.
Lágrima de hombre, no crea otra cosa,
que los hombres lloran como las mujeres
porque tienen débil, como ellas, el alma.
No pude evitarlo... La envidia es muy negra
y la pena de amor es muy mala,
y cuando la sangre se enrabia en las venas,
no hay quien pueda, señora, calmarla...
Y una noche..., ¡lo que hacen los celos!,
lo esperé allá abajo, junto a la cañada;
retumbaba el trueno, llovía, y el río,
igual que mis venas hinchado bajaba.
Al fin, a lo lejos, lo vi entre las sombra;,
venía cantando su loca esperanza;
en el cinto colgaba el machete;
bajo el brazo, la alegre guitarra.
Llegó hasta mi lado, tranquilo, sereno;
me clavó en los ojos su fría mirada;
me dijo: -“¿Me espera?”...
le dije: -“¡Te espero!...
”y no nos hablamos ni media palabra.
Que era bravo el hombre,
bravo cual los hombres machos,
y los hombres machos pelean, no hablan.
¡Cómo la quería!...
El machete dijo su amor y sus ansias,
roncaba su pecho, brillaban sus ojos,
y entre golpe y golpe
¡ponía su alma!.
No fue lucha de hombres,
fue lucha de toros,
eso bien lo sabe la vieja cañada;
pero más que el amor y el ensueño
pudieron la envidia y la rabia,
y al fin mi machete lo dejó tendido sobre su guitarra...
No tema, señora, son cosas pasadas...
Todavía en el suelo me dijo llorando:
”Quiérela..., ¡que es buena!...
¡Quiérela... ¡que es santa!...
Quiérela... como yo la he querido,
que aunque muero...,
¡la llevo metida en el alma!
Y tuve celos, señora, del que así me hablaba
y tuve celos de aquel que moría
y aun muriendo la amaba...
Y la sangre cegó mis pupilas,
y el machete en la mano
temblóme con rabia, lo hundí
en su pecho con odio y con furia y rasgué
su carne buscándole el alma...
Porque en el alma se llevaba mi hembra...,
y yo no quería que se la llevara.


Manuel Mur Oti

POEMA DE LA CULPA....


Yo la ame, y era de otro, que tambien la queria
Perdonala Señor porque la culpa es mia.
Despues de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla Señor, y sin embargo
mis labios estan dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corria ...
Si es culpa tener sed toda la culpa es mia.

Perdonala Señor, tu, que le distes a ella
su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.
Su alma era trasparente como un vaso vacio
Yo lo llene de amor. Todo el pecado es mio

Pero, ¿ Como no amarla, si tu hicistes que fuera
turbadora y fragante como la primavera ?
¿ Como no haberla amado si era como el rocio
sobre la yerba seca y avida del estio ?

Trate de rechazarla, Señor, inutilmente
como un surco que intenta rechazar la simiente
era de otro. Era de otro, que no la merecia
y por eso en sus brazos seguia siendo mia.

Era de otro, Señor. pero hay cosas sin dueño :
Las rosas y los rios y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa.

Una embriages extraña nos vencio poco a poco :
Ella no fue culpable Señor . . . " ni yo tampoco "
La culpa es todo tuya, porque la hicistes bella
y me distes los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya, pues me hicistes cobarde
para matar un sueño, porque llegaba tarde.
Si. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpable un rio cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor , y es tan suave y tan clara
que seria un pecado mayor si no la amara.
Y, por eso, perdoname Señor, porque es tan bella
que tu que hicistes el agua, y la flor y las estrellas
tu, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tu tambien la amarias, " Si pudieras ser hombre ".

Josè Angel Buesa

5/10/09

LOS CISNES....


¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello
al paso de los tristes y errantes soñadores?
¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,
tiránico a las aguas e impasible a las flores?

Yo te saludo ahora como en versos latinos
te saludara antaño Publio Ovidio Nasón.
Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,
y en diferentes lenguas es la misma canción.

A vosotros mi lengua no debe ser extraña.
A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez...
Soy un hijo de América, soy un nieto de España...
Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez....

Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas
den a las frentes pálidas sus caricias más puras
y alejen vuestras blancas figuras pintorescas
de nuestras mentes tristes las ideas obscuras.

Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,
se mueren nuestras rosas, se agostan nuestras palmas,
casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,
y somos los mendigos de nuestras pobres almas.

Nos predican la guerra con águilas feroces,
gerifaltes de antaño revienen a los puños,
mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,
ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni han Alfonsos ni Nuños.
Faltos del alimento que dan las grandes cosas,

¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?
A falta de laureles son muy dulces las rosas,
y a falta de victorias busquemos los halagos.
La América Española como la España entera
fija está en el Oriente de su fatal destino;
yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera
con la interrogación de tu cuello divino.

¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después?

He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros,
que habéis sido los fieles en la desilusión,
mientras siento una fuga de americanos potros
y el estertor postrero de un caduco león......

Y un Cisne negro dijo: "La noche anuncia el día".
Y uno blanco: "¡La aurora es inmortal, la auroraes inmortal !
" ¡Oh tierras de sol y de armonía,a
un guarda la Esperanza la caja de Pandora!

30/9/09

CARTA A USTED.....

Según dicen, ya usted tiene otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho.
Pero el amor señora, cuando llega el olvido,
también tiene el derecho, de un final distinguido.
Perdón... Si es que la hiere mi reproche...
Perdón aunque sé que la herida no es en el corazón.
Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.
Pues sepa que una dama, con la espalda desnuda
sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor,
sino para ella sola, viuda de un gran amor.
Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente,
al menos al principio, ya no, naturalmente.
Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.
O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.
Sí... usted juró cien veces, ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.
Usted sabe y perdóneme, que en ese juramento,
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante,
a quien quizás, le jure lo mismo, en este instante.
Y como usted señora, ya aprendió a ser infiel,
a mí así de repente, me da pena por él.
Sí, es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida,
mirándome en los ojos de una desconocida.
Y también es posible, que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed,
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.
Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas;
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas, por usted, ni por mí,
sino por... por los amores que terminan así.
Pero vea señora... que diferencia había;
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.
Josè Angel Buesa

27/9/09

SEMESTRE...

Tal vez tuvo la culpa la noche en plenilunio ...
quizá fue el perfume del alhelí ...
era una tibia y clara noche del mes de junio,
tú me dijiste: "quiéreme" y yo te obedecí.
fui obediente ... Verdad? ...

Te amé como quisiste.
Te di besos que nadie como yo te dará.
Recuerdo que tú misma, ruborosa, dijiste:
"Mientras viva, te juro que nadie me tendrá".
Pero así como todo se pasa en esta vida,
se pasó el mes de junio y se fue tu querer,
según dijiste "quiéreme" así dijiste "olvida".
Y así fue que en diciembre yo volví a obedecer.

Hèctor J. Diaz

19/9/09

SONETOS CORPORALES


Tallo fecundo, de botón florido
con cálida corola coronado,
clavel triunfante, fuiste levantado
por empuje de sangre, recio, erguido.
Buscas, ciego, región donde, en olvido,
se abandone tu mar aprisionado
por estrecho canal, y encabritado,
salte en espuma, libre, enardecido.
Tu anhelo insatisfecho se repite
en rada sola, en plácida bahía
que espera que ese mar se precipite
en su claro recinto de agonía.
Pues a sed prolongada no sustenta
agua que no comprenda lo que sienta.
II
Vaciado de ti, solo, enardecido
por tu ausencia tan larga y dolorosa;
convertido en gimiente y suave rosa
y en solitario lar, inútil nido,
el vientre se ha trocado en carcomido
panal sin miel, ni abeja rumorosa
y solitario, en su esperar reposa yermo,
sombrío, confinado a olvido.
Huésped espera casa tan amable,
y quemante pasión; vida apacible
merece un habitante perdurable.
En mi carne de muro perecible
espera un sueño a que te sea dable
convertirlo en propósito tangible.
//
Carmen González Huguet

15/9/09

A ROSARIO....

¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro,
decirte que te quiero con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.

Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido de tanto no dormir;
que están mis noches negras, tan negras y sombrías,
que ya se han muerto todas las esperanzas mías,
que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.

De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver,
camino mucho, mucho, y al fin de la jornada,
las formas de mi madre se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.

Comprendo que tus besos jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás;
y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos,
bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos te quiero mucho más.

A veces pienso en darte mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida,
qué quieres tú que yo haga con este corazón?

Y luego que ya estaba concluido el santuario,
tu lámpara encendida, tu velo en el altar,
el sol de la mañana detrás del campanario,
chispeando las antorchas, humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar...

¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre y amándonos los dos;
tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma, los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros mi madre como un Dios!

¡Figúrate qué hermosas las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así!
Y yo soñaba en eso, mi santa prometida;
y al delirar en eso con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.

Bien sabe Dios que ese era mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer!

Esa era mi esperanza... mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo que existe entre los dos,
¡adiós por la vez última, amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,mi juventud, adiós!
//
Manuel Acuña

POST-UMBRA...


Con letras ya borradas por los años,
en un papel que el tiempo ha carcomido,
símbolo de pasados desengaños,
guardo una carta que selló el olvido.
La escribió una mujer joven y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.

¿Qué ser alguna vez no esperó en vano
algo que si se frustra, mortifica?
Misterios que al papel lleva la mano,
el tiempo los descubre y los publica.
Aquellos que jusgáronme felices,
en amores, que halagan mi amor propio,
aprendan de memoria lo que dice
la triste historia que a la letra copio:

"Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran,
muy torpes deben ser, o muy vulgares.
Si cayera mi llanto hasta las hojas
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas
con lágrimas mi carta escribiría.

Mas si el llanto es tan claro que no pinta,
y hay que usar de otra tinta más obscura,
la negra escogeré, porque es la tinta
donde más se refleja mi amargura.
Aunque no soy para sonar esquiva,
sé que para soñar nací despierta.
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.
Me acosan de dolor fieros vestigios,
¡qué amargas son las lágrimas primeras!
Pesan sobre mi vida veinte siglos,
y apenas cumplo veinte primaveras.

En esta horrible lucha en que batallo,
aun cuando débil, tu consuelo imploro,
quiero decir que lloro y me lo callo,
y más risueña estoy cuanto más lloro.
¿Por qué te conocí? Cuando temblando
de pasión, sólo entonces no mentida,
me llegaste a decir: "te estoy amando
con un amor que es vida de mi vida"
¿Qué te respondí yo? Bajé la frente,
triste y convulsa te estreché la mano,
porque un amor que nace tan vehemente
es natural que muera muy temprano.

Tus versos para mí conmovedores,
los juzgué flores puras y divinas,
olvidando, insensata, que las flores
todo lo pierden menos las espinas.
Yo, que como mujer, soy vanidosa,
me vi feliz creyéndome adorada,
sin ver que la ilusión es una rosa,
que vive solamente una alborada.
¡Cuántos de los crepúsculos que admiras
pasamos entre dulces vaguedades;
las verdades juzgándolas mentiras
las mentiras creyéndolas verdades!

Me hablabas de tu amor, y absorta y loca,
me imaginaba estar dentro de un cielo,
y al contemplar mis ojos y mi boca,
tu misma sombra me causaba celo.
Al verme embelesada, al escucharte,
clamaste, aprovechando mi embeleso:
"déjame arrodillar para adorarte";
y al verte de rodillas te di un beso.
Te besé con arrojo, no se asombre
un alma escrupulosa y timorata;
la insensatez no es culpa.
Besé a un hombre
porque toda pasión es insensata.

Debo aquí confesar que un beso ardiente,
aunque robe la dicha y el sosiego,
es el placer más grande que se siente
cuando se tiene un corazón de fuego.
Cuando toqué tus labios fue preciso
soñar que aquél placer se hiciera eterno.
Mujeres: es el beso un paraíso
por donde entramos muchas al infierno.
Después de aquella vez, en otras muchas,
apasionado tú, yo enternecida,
quedaste vencedor en esas luchas
tan dulces en la aurora de la vida.

¡Cuántas promesas, cuántos devaneos!
el grande amor con el desdén se paga:
Toda llama que avivan los deseos
pronto encuentra la nieve que la apaga.
Te quisiera culpar y no me atrevo,
es, después de gozar, justo el hastío;
yo que soy un cadáver que me muevo,
del amor de mi madre desconfío.
Me engañaste y no te hago ni un reproche,
era tu voluntad y fue mi anhelo;
reza, dice mi madre, en cada noche;
y tengo miedo de invocar al cielo.
Pronto voy a morir; esa es mi suerte;
¿quién se opone a las leyes del destino?
Aunque es camino oscuro el de la muerte,
¿quién no llega a cruzar ese camino?

En él te encontraré; todo derrumba el tiempo,
y tú caerás bajo su peso;
tengo que devolverte en ultratumba
todo el mal que me diste con un beso.
Mostrar a Dios podremos nuestra historia
en aquella región quizá sombría.
¿Mañana he de vivir en tu memoria...?
Adiós... adiós... hasta el terrible día.

"Leí estas líneas y en eterna ausencia
esa cita fatal vivo esperando...
Y sintiendo la noche en mi conciencia,
guardé la carta y me quedé llorando.
Juan de Dios Peza.

14/9/09

CANCION DEL AMOR PROHIBIDO....

Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.
Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
Y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

José Ángel Buesa

9/9/09

ME DICES.....

Me dices que dices no dices que te deje en paz
Que quieres que no quieres quererme
O tal vez deseas que no deseas dejar de verme
Piel y guerra de palabras en la piel
Que breve se desliza
Entre los dos sin rumbo y sin descanso
Continuidad lasciva que discontinua mueve
La verdad de los cuerpos que no descansan en paz
Que mueven y remueven el agua y la marea
De sentimientos que no llegan y se retrasan
En los líquidos que brotan y nacen
En los espasmos del espacio que encuentran
Y controlan los músculos de la emoción
Que desborda cualquier mesura o contención
Arrastra por la cama el sueño que no llega
Las ganas que se quedan mirando la espalda
Que brota frente a las manos que indagan
Y persiguen en su camino
Hallazgos sin sentido
Variaciones del espacio y la materia
Que viva se exalta y responde abierta
A la pregunta inquieta de la carne
Sin saber compendios de dicho arte
Manejando las distancias cortas
De parte a parte de los pies que fríos
Sienten hambre de caricias
De cualquier nombre
Y la boca pende del espacio del beso
Atornillado a la boca que herramienta
Usa el sentido y la caída en la cordura
Abierta en el lecho en cualquier postura
Y el pecho se vuelve enhiesto
Erguido navío que lanza al techo
Su mensaje de sombras y sigilos
Dulce mensaje para los dedos que navegan
Por esas aguas levantadas y redondas
Hacia el horizonte del sur donde el amanecer
Empieza a despuntar y el sol parece que sale
Y termina por levantar.
//
Angela Ibáñez

3/9/09

CON LA SIMPLE PALABRA....

Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo esta cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son mar.
Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.
Con simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.
Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.
Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás!
Josè Angel Buesa

30/8/09

LOS BESOS.....


No te olvides, temprana,
de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes.
Tú sentiste su bulto,
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan. revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides.
Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados.
Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden.
En el cielo deliran.


// Vicente Aleixandre

27/8/09

POEMA DEL SECRETO...

Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mia,
y no volver el rostro para verte pasar.
Puedo apretar mis labios un día y otro día...
y no puedo olvidar.

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,
casi aburridamente, sobre un tema vulgar,
puedo decir tu nombre con voz indiferente...
y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,
y encontrarte cien veces, así como al azar....
puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,
y no puedo olvidar.

Ya ves: tú no sospechas este secreto amargo,
más amargo y profundo que el secreto del mar...
porque puedo dejar de amarte,
y sin embargo...no te puedo olvidar!

Josè Angel Buesa

25/8/09

LA PEQUEÑA MUERTE....


No nos da risa el amor
cuando llega a lo más hondo de su viaje,
a lo más alto de su vuelo:
en lo más hondo,
en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos,
voces de dolor,
aunque sea jubiloso dolor,
lo que pensándolo bien nada tiene de raro,
porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte,
llaman en Francia a la culminación del abrazo,
que rompiéndonos nos junta y
perdiéndonos nos encuentra
y acabándonos nos empieza.
Pequeña muerte, la llaman;
pero grande , muy grande ha de ser,
si matándonos nos nace.
"la pequeña muerte"

Eduardo Galeano

LOS HERALDOS NEGROS.....


Hay golpes en la vida, tan fuertes ...
¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;como si ante ellos.
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son...
Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre!
Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

17/8/09

N O C T U R N O......

Una noche,
Una noche toda llena de perfumes,
de murmullos y de músicas de alas,
Una noche,
En que ardían en la sombra
nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente,
contra mí ceñida toda,
Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el más secreto fondo de tus fibras te agitara,
Por la senda florecida que atraviesa la llanura
Caminabas,
Y la luna llena...
Por los cielos azulosos,
infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una¡
Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!¡
Y eran una sola sombra larga...!
Esta noche Solo; el alma
Llena de infinitas amarguras
y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma,
por la sombra,
por el tiempo y la distancia,
Por el infinito negro,
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba...
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida
Y el chirrido de las ranas...
Sentí frío.
Era el frío que tenían en la alcoba
Tus mejillas y tus sienes
y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada...Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,Iba sola,
¡Iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra, esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes,
de murmullos y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella...
¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos
que se juntan con las sombras de las almas!
¡Oh las sombras que se buscan
y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas...!
JOSÈ ASUNCIÒN SILVA

14/8/09


CANTO XII

Siempre te encuentro, oigo tu voz,

en mis horas más secretas, cuando refulgen las gemas del alma,

como heridas por la luz de los sentidos,

cuando el tiempo me convoca a los acordes del día,

y enciende en torno a mi ser flores silvestres;

cuando la noche viene impulsando colores densos por el cielo,

como batallas del paraíso o anunciaciones sagradas;

cuando el campo se lamenta en sus animales;

cuando la madre llora y sobre su cabeza

la noche derrama su pesadumbre y el querer estar a solas;

cuando siento entrar por la ventana,

a la quieta soledad de la tristeza,

el aire de los árboles cercanos.

Tu vida y tu muerte, tuyas para siempre,

como es para sí el sueño que se ahoga en un pozo perdido,

en mí se juntan y me difunden en la tierra,

en ese instante que se detiene iluminando la memoria,

igual al relámpago que enciende un horizonte sagrado,

en el momento en que el día y la noche se juntan,

plenos de profundidades de lo eterno,

en una densa agitación de oscuros caballos celestes

que se agigantan para el engendro de un poderoso enigma,

sobre las montañas, sobre las ciudades

y las frentes pensativas.

Padre de mi soledad.Y de mi poesía.
//
Vicente Gerbasi

12/8/09

CADA POEMA...

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mátiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siempre
vivas,metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

Poemas de Alvaro Mutis

4/8/09

AMOR...


Mujer, yo hubiera sido tu hijo,
por beberte la leche de los senos
como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado
y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer,
cómo sabría amarte,
amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más y más.
//
Poemas de Pablo Neruda

27/7/09

POEMA DE LA DESPEDIDA...


Te digo adios, y acaso te quiero todavia.

Quizas no he de olvidarte, pero te digo adios

.No se si me quisiste...

No se si te queria...

O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este carino triste, y apasionado, y loco,

me lo sembre en el alma para quererte a ti.

No se si te ame mucho... No se si te ame poco;

pero si se que nunca volvere a amar asi.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,

y el corazon me dice que no te olvidare;

pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,

tal vez empiezo a amarte como jamas te ame.

Te digo adios, y acaso, con esta despedida,

mi mas hermoso sueno muere dentro de mi...

Pero te digo, adios para toda la vida,

aunque toda la vida siga pensando en ti.


José Angel Buesa

POEMA DEL RENUNCIAMIENTO....


Pasaras por mi vida, sin saber que pasastes.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
el tormento infinito que te debo ocultar,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

José Ángel Buesa
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ALGUN DIA....


Algún día escribiré un poema

que no mencione el aire ni la noche;

un poema que omita los nombres de las flores,

que no tenga jazmines o magnolias.

Algún día te escribiré un poema sin pájaros

ni fuentes, un poema que eluda el mar

y que no mire a las estrellas.

Algún día te escribiré un poema

que se limite a pasar

los dedos por tu piel

y que convierta en palabras tu mirada.

Sin comparaciones, sin metáforas,

algún día escribiré un poema que huela a ti,

un poema con el ritmo de tus pulsaciones,

con la intensidad estrujada de tu abrazo.

Algún día escribiré un poema, el canto de mí dicha.
// Darío Jaramillo Agudelo


23/7/09

R E N U N C I A ...

He renunciado a ti.
No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.
Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti, como renuncia el loco
a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías...
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
//
Andrés Eloy Blanco



24/6/09

¿Y A TI QUE TE DIRÈ, RÌO DEL ALMA?....


¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed, jardín cerrado?
¿Y a ti qué te diré, mujer que dejas tu corazón al borde de mi vida?
Hasta ti llegaré y, entre las manos, tomaré viento y agua;
luz y tierra, y amasaré nuestros dos nombres juntos.
Qué nuestra es la esperanza, que nos gana y nos pierde cada día.
Qué nuestra es la tristeza, que se escurre a lo largo de los hombros
y nos deja indefensos, solitarios.
Qué nuestro es el recuerdo, que nos une lo mismo que un abrazo.
Qué nuestro es nuestro amor. Con él estamos igual que un niño con zapatos nuevos.
Qué nuestro es nuestro mundo: isla de guerra y paz, isla profunda
hecha a la dimensión de nuestras almas.
Qué nuestro es nuestro amor,Qué indescifrable, qué remoto, qué mío
Qué mía que eres tú, qué mío el mundo, que mía mi verdad cuando te tengo.
Encontrándome en ti, me hallo a mí mismo.
Mi vida empieza donde tú terminas.
Mi vida es despeñarse, como un toro por las encrucijadas del misterio.
Mi vida es caminar, morirse a ratos, y comenzar de nuevo la jornada.
Pero tú eres la paz. La paz ganada a pulso,
a fuerza de huracanes y batallas.
No hay victoria que valga si no arriesgamos nuestra propia vida
Y la nuestra aquí está.
Sin burladeros, jugando con el mundo a cuerpo limpio.
Amor es bello si la herida es honda.
Horademos la piedra gota a gota.
Hay que aprender la paz de cada día.
Yo la aprendí en tus ojos. Aprenderla y vivirla.
Yo he aprendido a vivir a tu manera.
No hay paz para quien lleva sus dos manos vacías de esperanza
No hay paz para quien niega sombra o luz á su hermano.
No hay paz para quien cierra el corazón,
y calla si alguien llama a su puerta.
Ni hay paz para la fuente que no mana,
para el árbol sin fruta,
para el labio sin beso, sin perdón y sin fuego...
No, no hay paz para el hombre vacío de esperanza.
Haya paz para el hombre que te busca,
como el campo la lluvia de setiembre.
Haya paz para el hombre que está solo,
con su destinoa cuestas
Haya paz y haya amor.
Romped los diques de la fe y de los besos,
y ahogadme en sus dulces huracanes.
Yo te llamo mujer, y te llamo ternura y fortaleza;
y alegríay dolor a un mismo tiempo.
¡Oh, región fabulosa de tus brazos!
Aprenderemos a vivirde nuevo.
Dame tú luz, tu cumbre, tu destino.
Dame más, mucho más:tu propia vida,
pues sabes darlo todo a manos llenas.
Eres incalculable como un mundo.
Y tiernísima y frágil como un niño.
Me sorprendes, me empujas, me acorralas,
y entre los labios te me mueres dócil.
Eres tú y eres yo.
Todo es a un tiempo rabia de destrucción y de ternura,
de inexplicable y de gozoso hallazgo,
de generoso encono de caricia.
Nuestra vida se suma y se desborda.
Mi encarnizada soledad es tuya.
Tu terquedad dulcísima y el agua de tu mirada triste
son ya sangre en mi piel, ya son cascada.
Somos un viento que en la vida clama,
abriendo puertas,derribando muros,
levantando la niebla de los turbios callejones del hombre.
Aquí está nuestra lluvia de esperanza.
Somos la vida.
Detened el brazo que amenaza y conmina. ..
Nada podéis, porque la tierra muere, pero nace otra vez.
Somos la tierra que nos forma, nos une y nos libera.
Tierra de Dios, con fuego en el costado
que incendia un corazón para dos vidas.
¡Qué terrible esperanza! ¡Qué delirante gozol ¡Qué vértigo en el alma!
¡Qué insumisión, qué cólera, qué fuego...
!Si fuimos dos, ya somos uno mismo.
//
Poemas de José Albi

12/6/09

HAY OJOS QUE MIRAN...HAY OJOS QUE SUEÑAN...

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.
Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.
En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.
//
Miguel de Unamuno


9/6/09

ORILLAS DEL AMOR...


Como una vela sobre el mar resume
ese azulado afán que se levanta
hasta las estrellas futuras,
hecho escala de olas
por donde pies divinos descienden al abismo,
también tu forma misma, ángel, demonio,
sueño de un amor soñado,
resume en mí un afán que en otro tiempo
levantaba hasta las nubes sus olas melancólicas.
Sintiendo todavía los pulsos de ese afán,
yo, el más enamorado, en las orillas del amor,
sin que una luz me vea definitivamente muerto o vivo,
contemplo sus olas y quisiera anegarme,
deseando perdidamente descender,
como los ángeles aquellos por la escala de espuma,
hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.
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Poemas de Luis Cernuda

6/6/09

CANCION AMARGA....


Nada turba mi ser,
pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.
Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedia sin par de la existencia.
Ser y no querer ser? esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.
¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente?
Cantarte a ti, tan sólo, me despierta.
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Poemas de Julia de Burgos